Cuando el ser humano logra expresar en lenguaje simbólico el contenido del Inconsciente, es en el Inconsciente donde se logra una mayor claridad en la comprensión consciente que se cumple en sí mismo y se comparte al espectador para que éste a su vez, repita el proceso catártico e inicie la co-participación creadora

en donde está la información de su vida con sus sensaciones, emociones y, sentimientos, expedientes cerrados que guardan un profundo silencio, un tesoro inagotable de experiencias vivenciadas y que se expresa a través de la interpretación conceptual de este lenguaje simbólico y se materializa en un lienzo, una piedra o una sinfonía.

Hay muchos ejemplos en el arte pictórico; la escuela Surrealista es uno de ellos. Obras como “La persistencia en la memoria” de Salvador Dalí, “El sanador de Rene Magritte o la obra de la pintora Remedios Varo, buscan la liberación del deseo inconsciente, usando su imaginación para plasmar en sus obras sus sentimientos más profundos, jugando con sus ideas para darle otro sentido a la realidad.

Los Nabis, simbolistas y profetas, rechazan el materialismo y buscan despertar la imaginación y las sensaciones más finas del hombre, yendo hasta mundos de sueño y misticismo. Odilón Redón y Gustave Moreau, fieles representantes de esta búsqueda, de este contacto con las fases del ciclo de la experiencia. Dicha búsqueda ha sido estudiada entre otros, por el Dr. Joseph Zinker como un proceso creativo, vivencial, una exploración activa y reflexiva hacia el sí mismo, con una  apertura de consciencia que se da en un flujo natural y espontáneo que tenemos los seres humanos para satisfacer nuestras necesidades a partir de la sensación, el registro de los que siento dentro de mí, también lo que percibo con mis sentidos, informes que están presentes y que, en ocasiones, no son codificados, todo esto en un fondo sensorial.

Un segundo momento se plantea como la formación de figura, es decir, yo empiezo a organizar en forma significativa la información que está el fondo a partir de mis recuerdos, de mi cultura y se inicia mi propia interpretación de la realidad, es decir “el cuento que yo me cuento acerca de mí y mi mundo”. Esto implica en mi propio proceso creativo, un ajuste que llevo a mi vida y a mi propia obra, de ahí surgen mis sentimientos y la posibilidad de acción sobre éstos a través de darme cuenta y de contactar mis propias necesidades.

La Dra.  Myriam Muñoz Polit psicoterapeuta Gestalt, desarrolla su teoría humanista de los sentimientos, a partir de la pregunta: ¿Qué significa sentir?, y encuentra la respuesta en Agnes Heller, en su libro de Teoría de los Sentimientos en donde plantea que “sentir es esencialmente la relación de mi yo con algo que esté en mi campo” (Jarquín).

Si esta relación con mi propia realidad se confronta, ¿cómo me siento ante esto y cómo lo asimila mi propia experiencia? Cuando observas “Las señoritas de Avignon” de Pablo Picasso, una obra cubista, que simplifica las formas, síntesis de espacio y figura, en donde presenta el frente y el perfil de un rostro, es decir, divide a las señoritas en partes y las desdobla, desmenuza todo en un solo golpe de vista, las tres dimensiones en un plano.

¿Qué pasa en tu cuerpo cuando observas una pintura de esta naturaleza? ¿Qué te invita a hacer? ¿Q Qué emoción y que sentimientos te despiertan? ¿De qué te das cuenta? 

El método sugerido para contactar con las sensaciones es el propuesto por la Fenomenología. Es decir, fijar la atención a las cosas mismas, a mi cuerpo, identificar como se encuentra mi organismo. 

La experiencia corporal tiene gran importancia para contactar con mi identidad, con mi propio ser, es decir encontrar el vínculo entre el sentido de sí mismo y la sensación corporal. Conectarme con mi pensamiento, imaginación e ideas, tal es el acto creativo: llegar al corazón de mis sentimientos, identificarlos desde mi centro y llamarlos por su nombre.

En una entrevista, una prestigiada investigadora del instituto de Biología en la UNAM, comentó que la emociones son un conjunto de cambios que se producen en el estado corporal de una persona, inducidos por las terminales de las neuronas situadas en determinadas áreas del sistema cerebral, las cuáles a su vez, responden al contenido del pensamiento del sujeto. De acuerdo a esto, emociones y pensamientos están interconectados y tienen una repercusión corporal. Así un sentimiento de tristeza o de alegría es la percepción conjunta de todos los estados corporales que experimenta un individuo.

Orientaciones

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